La historia no ha sido condescendiente con Louise Chéruit, desconocida para la gran mayoría a pesar de que marcó un hito abriendo las puertas a muchas mujeres a puestos de dirección en las casas de moda. Fue la primera fémina en dirigir un salón de alta costura francés, Chéruit, y, aparte de ganar el premio Vogue, también se le debe haber ayudado a grandes del diseño como Paul Poiret o Louise Boulanger.
Madame Louise nació en Francia el 9 de junio de 1866. Su madre era costurera, por lo cual se formó en confección con Raudnitz & Cie, en pleno corazón de París. El talento de Chéruit, junto al de su hermana Marie Huet, era tal que muy pronto ascendieron dentro de la empresa, hasta que en 1895 Louise se casó con Prosper Chéruit quien contribuyó a impulsar su carrera.
En 1900, Madame Louise y su hermana se asociaron a la casa para la que trabajaban, un salón que transformaron en sede parisina de la alta costura y poco tiempo después la couturier se hizo con el control del negocio, el cual ampliaría bajo el nombre Chéruit. Ya en 1910, era una de las diseñadoras más famosas de París, siendo su imagen dibujada por grandes artistas y sus vestidos fotografiados por nombres como Edward Steichen.
La firma Chéruit tomó la moda de la Belle Époque como referente de unas creaciones que eran demandadas por una clientela aristocrática, que se recreaba en la opulencia de vestidos muy femeninos, ricamente ornamentados, y que hicieron de Chéruit una de las modistas clave en la industria de la alta costura del glamour.

“Telas suaves, colores pastel y bordados en los que innovó en líneas y cortes, dando volumen a las caderas y estrechando los bajos”.

Igualmente, destacó por sus vestidos de noche, sus abrigos confeccionados en piel para las estrellas del cine mudo, sus elegantes blusas, ropa interior, ajuares de boda o ropa para niños. Sus texturas preferidas eran las que aportaban luz, telas a las que incorporó las tendencias en el arte, por ejemplo, la pintura cubista, que impregnó varios de sus diseños.
Cuando la Primera Guerra Mundial golpeó París y la mayoría de las casas de moda se vieron obligadas a cerrar o a reducir la producción, ella permaneció en pleno funcionamiento hasta que en 1914, a raíz de un escándalo que involucró a su amante, acusado de espionaje para el bando alemán, Madame Louise se vio obligada a la reclusión. Un año después, la casa de Chéruit pasó a manos de Wormser y Boulanger, dos costureras que se formaron bajo sus órdenes. Ella se retiró en 1923, pero durante más de una década su salón continuó produciendo colecciones que marcaron el inminente estilo flapper.
En 1935, Elsa Schiaparelli se hizo cargo del salón de Chéruit. En 1955, Madame Louise falleció, pero su legado aún permanece en museos como el Metropolitano de Arte en Nueva York.

 

Por Mónica Ledesma
Periodista y directora de El Atelier Magazine
(www.elateliermag.com)

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