INSEGURIDAD

En estos últimos tiempos venimos hablando de cambios, de motivación, de liberarnos de nuestros miedos para poder cambiar….pero, ¿qué es el miedo?. El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, además el miedo está normalmente relacionado con la ansiedad, y es el responsable máximo de que no llevemos a cabo los cambios que deseamos en nuestras vidas.

Existe «miedo real» cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza, por ejemplo cuando vemos un accidente en la carretera delante de nosotros. Existe también el llamado “miedo neurótico” cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro, por ejemplo cuando pensamos o creemos que estamos enfermos sin ir al médico a ver que nos pasa.

Con lo que si nos ponemos a pensar, abundan los temores: miedo a la vida y a la muerte, a la soledad y a la compañía, a nosotros mismos y a los demás; recelo a ser desaprobado, examinado, despreciado o desconsiderado; pánico a no satisfacer las expectativas propias o ajenas, a no encajar en los modelos o descripciones de los demás o no estar a la altura de nuestro “YO idealizado”; temor a lo nuevo, a los puntos de vista de otras personas, a lo transitorio o extraño. El miedo es un fantasma negro que impregna nuestra mente y que se ve potenciado por la imaginación descontrolada y el pensamiento que reclama excesiva seguridad y control de nuestras vidas, no sabe adaptarse ni fluir, no acepta lo inevitable y genera conflicto sin cesar.

Asimismo, el miedo turba la percepción de nosotros mismos, con lo que entorpece el autoconocimiento, sin el cual ni siquiera sabemos qué queremos hacer realmente con nuestra vida ni qué deseamos modificar en nosotros mismos, y por tanto, el cambio y el aprendizaje de nuevos hábitos. Preferimos ocultárnoslo, no verlo y seguir acarreándolo. Ninguna ceguera se paga tan cara.

A la vista de esto, y como conclusión, deberíamos de pararnos a pensar en cuales son nuestros miedos, cuales son reales y cuales no, para ponernos manos a la obra y comenzar a cambiarlos, ya sea por nuestra cuenta o pidiendo ayuda a algún profesional de la salud.

Desde aquí, les invitamos a que hagan una lista escrita con sus miedos, para analizarlos e intentar así empezar a luchar contra ellos sin posponerlo un día más.

Irene Pérez @irenepsyp

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