Cuando lo que parece amor, es maltrato

 

 

Un día, sin buscar el amor, crees conocer a alguien diferente a las parejas que has tenido hasta ese momento. Te hace sentir una persona especial y única. No quieres crearte películas en la cabeza porque sabes que al principio todo es maravilloso, pero te cuesta horrores, ya que a medida que vas conociéndole observas que coinciden en los mismos sueños, esperanzas, visión de futuro.

 

Se parecen tanto que comparten, incluso, miedos e inseguridades. ¡¡Parece que has conocido a tu alma gemela!! Te sientes muy especial, ya que la otra persona se encarga de recordarte a cada momento, que nunca ha sentido por nadie lo que ha sentido por ti. Te quiere tanto y de una manera tan intensa, que tiene un miedo atroz a perderte. Ves como sufre cada vez que haces algo sin contar con esa persona (lo vive como un abandono).

 

Pobre, al fin y al cabo ese malestar es fruto del gran amor que siente hacia ti y, por lo tanto, tú que no quieres que sufra, comienzas a tomar distancia de ciertas personas y situaciones de manera voluntaria y con ilusión para hacerle feliz. De repente, te das cuenta que en tu relación existe exclusividad. Ya casi no ves a tu familia, a tus amigos…

 

*Hagamos un stop. ¿Qué ha pasado hasta aquí? Pues, simplemente, que tu pareja te ha seducido hasta el punto de cegarte y, de manera indirecta y muy sutilmente, ha conseguido manipularte, logrando que de manera voluntaria tomaras las decisiones que esa persona quería que tomaras desde un principio. Sin ser consciente, has sido víctima de acoso psicológico. Tu verdugo ha conseguido aislarte de tu entorno y que perdieras todo tu apoyo social. Ya solo te queda esa persona.*

 

Te das cuenta de todo esto e intentas recuperar tu espacio, pero lo que en su momento hiciste como un favor se ha convertido en motivo de discusión si lo dejas de hacer. Sin entenderlo, aparecen insultos, humillaciones, desprecio, intimidación, amenazas y el abuso de poder.

 

Cuando aparece el mal temperamento, quien maltrata siempre lo justifica como consecuencia de la actitud del otro, por lo que la víctima, que ya es dependiente y tiene mermada su autoestima, genera un sentimiento importante de culpa. Por este motivo, va cambiando cada vez más su forma de ser y actuar, para evitar “destruir” la relación (solo tiene a esa persona).

 

Siente que es responsable de todo lo que le pasa, llegándose a sentir, en muchas ocasiones, como una persona afortunada por haber encontrado a alguien que le soporte.

 

Es muy importante conocer las señales de las relaciones tóxicas para detectar a tiempo al lobo disfrazado con piel de cordero.

 

Por: Tamara de la Rosa

 

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