Jesús Villanueva Jiménez, “EL movimiento independentista canario, como cualquier otro que se dé en España, es un sinsentido inconsistente. Canarias es tan España y tan españo-la como lo puede ser el mismísimo centro de Madrid”.

Entrevistar a un escritor no suele ser un paseo por las nubes, cada uno es “de su padre y de su madre” y, por ende, la particularización de los cuestionarios tiene que ser más exhausti-va aún que en cualquier otro caso. Pero como siempre hay una excepción que no confirma la regla, charlar con el escritor de novela histórica Jesús Villanueva Jiménez lo ha sido.
Con motivo del inminente lanzamiento de su tercera novela, La campana y el cañón, basa-da en los prolegómenos del Dos de Mayo de 1808 y que consigue revivir la tensión dramá-tica de su primera novela, El fuego de bronce, he tenido el placer de “empaparme de cultu-ra” durante la entrevista que me ha concedido.

-¿Quién es Jesús Villanueva y cuál es su meta en la vida?

—Soy un hombre dispuesto a alcanzar el sueño de dedicarme en exclusiva a escribir, que es lo que me gusta y me hace feliz; después de treinta y tantos años de directivo en gran-des empresas y a la vez que empresario, harto de acumular estrés y decepciones. El escri-bir me salvó un día la vida, y hoy me la sigue salvando.

-¿Cómo fue su primer contacto con la escritura?

—Siempre me gustó leer, desde que me regalaron al hacer la Primera Comunión algunos ejemplares de las Aventuras de Tintín. Aquel fue el regalo más decisivo que me han hecho en la vida. Luego vino las ganas de escribir mis pensamientos y reflexiones en forma de poesía. Y de forma natural llegó el reto de escribir una gran aventura histórica, que fue mi primera novela, aún sin publicar. Hasta que decidí escribir la novela sobre la gran Gesta del 25 de Julio de 1797 y publicarla para toda España en mayo de 2011. Ese fue el co-mienzo real de mi carrera literaria, que realmente no ha hecho más que empezar.

-¿Cuál es su opinión acerca del trato que se le da, en España, al mundo de la cultura?

—El término cultura es muy amplio, porque como cultura se consideran multitud de dis-ciplinas, desde la literatura a las pinturas con espray que hacen sobre las paredes jóvenes y no tan jóvenes ilustradores urbanos. Sintetizando mucho, el ciudadano en una parte im-portante, no dedica mucho tiempo ni presupuesto a la cultura, a su disfrute, y por tanto a contribuir a su desarrollo. Esa es mi impresión. Y en cuanto a los gobiernos que lleva Es-paña padeciendo desde que yo tengo uso de razón, diría que rozando lo deplorable.

-¿Cuál es el estado actual del mundo editorial?

—Muy complicado, difícil, duro. Han cerrado en los últimos ocho años muchas editoria-les, en parte porque se venden menos libros, por otra la crisis durísima que hemos padeci-do y que aún sigue coleando y la cantidad de medios digitales que distraen a antiguos lec-tores de libros en papel. De ahí la heroicidad ilusionante de la creación de Ediciones Sa-cramento, mi nueva editorial, con absoluta vocación de publicar desde Canarias, para toda España. Motivo por el cual ambas partes llegamos a un rápido acuerdo. La campana y el cañón es su primera publicación, además de la tercera edición en un formato nuevo de El fuego de bronce que ya está en las librerías.
Por eso es tan importante —y aprovecho para agradecer a Más Mujer Canarias esta entre-vista— que los medios de comunicación canarios apoyen a los escritores de las islas, por-que, sinceramente, estamos bastante solos y luchamos con infinidad de impedimentos.

-Lleva a sus espaldas la valentía de escribir, en estos tiempos que corren, sobre parte de la historia de Canarias… ¿Por qué se decidió a basar su línea editorial en dicho menes-ter?

—Porque Canarias ha sido protagonista de grandes hechos históricos, de gran transcen-dencia, desconocidos por la mayor parte de los canarios, no digamos ya por nuestros com-patriotas del resto de España. Y muchos de esos anales son muy literarios y aventureros, que contados en forma de novela llegan muy bien el lector.

-¿Es rentable escribir sobre la historia de Canarias?

—Imagínate, inviertes un año de tu vida entre investigar y reunir información para docu-mentar bien la historia que has decidido narrar, y luego creas decenas de circunstancias de ficción que entrelazas con las reales, protagonizadas por personajes reales y de ficción, con el fin de hacer más amena la lectura, además de ambientar la atmósfera de la época. El esfuerzo físico e intelectual es notable; la rentabilidad del mismo, absolutamente incier-ta. Yo he vendido libros y creo que venderé más en el futuro, y seguiré escribiendo y dando a conocer capítulos de nuestra historia, sin pensar en la rentabilidad del esfuerzo.

-Tras El fuego de bronce y La cruz de plata llega La campana y el cañón, novela que saldrá a la luz a mediados de noviembre, ¿qué va a encontrar el lector, en dicha nove-la, que no haya descubierto en sus predecesoras?

—La campana y el cañón es la novela más esperada por multitud de lectores de El fuego de bronce, puesto que es la continuación de aquella historia. Aunque adelanto que su lec-tura se puede hacer sin haber leído la primera, puesto que en el primer capítulo pongo al día al lector sobre sus antecedentes. En La campana y el cañón, el lector encontrará una apasionante historia, que protagonizan los principales personajes de El fuego de bronce diez años después, reencontrándose sorpresivamente luego de mil avatares, en Madrid, semanas antes del alzamiento del Dos de Mayo de 1808. La novela es apasionante, intensa, sorprendente, y todo en el entorno histórico de aquella España peninsular y de su capital a punto de ebullición, a través de unos campesinos canarios: Fermín, Pilar y Damián. Cuen-to una apasionante historia de amor y amistad, en un mundo turbulento. Con mi nueva no-vela pretendo, además de hacer literatura, volver a dar a conocer a los lectores del resto de España nuestra Gesta del 25 de Julio de 1797, que narro en El fuego de bronce. Ambas novelas conforman un matrimonio perfecto.

-¿A qué público va dirigido La campana y el cañón?

—A hombres y mujeres desde los 12 años. A todo aquel que disfruta sumergiéndose entre las páginas de un libro y quiera evadirse del mundanal ruido.

-¿Cree que la historia de Canarias debería ser una asignatura obligatoria, dentro de la educación escolar en dicha región?

—Sin duda. Historia de España y dentro de ella la historia de Canarias, que es mucho más interesante, determinante y apasionante de lo que muchísima gente cree.

-¿Cuál es su opinión acerca del movimiento independentista canario?

—Del canario como de cualquier otro que se dé en España, creo que es un sinsentido in-consistente. Canarias es tan España y tan española como lo puede ser el mismísimo centro de Madrid. Nuestra sangre, nuestra historia, cultura, gastronomía, tradiciones, y todo lo que nos conforma, todo lo que somos, es fruto de la fusión de quinientos años de convi-vencia, de caminar juntos todos los pueblos de España (amén de los dos mil años de he-cho de la España peninsular). ¿Debemos resolver cosas? Claro, como en Asturias y Extre-madura, por mencionar otros lugares. Solo estando unidos seremos fuertes. Además, hoy, afortunadamente, en nuestras islas el movimiento independentista es residual, insignifi-cante.

-Para terminar, me gustaría que me confesase cuál es su objetivo como novelista.
—Sin duda, mejorar como escritor y llevar mis libros, como mínimo, por toda España; y contribuir, en la medida de mis posibilidades, a llevar nuestra literatura y nuestra historia (novelada) a los lectores de toda nuestra nación. De hecho, te adelanto que mi próxima novela, para la que estoy empezando a documentarme, tratará de otro hecho histórico acaecido en Canarias hace siglos, desconocido por la inmensa mayoría de la población isleña, ni te cuento en la península.

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