Germán Pérez: “La Medicina Estética existe porque nos gusta vernos bien”

 

Germán Pérez Fajardo se licenció, en el 2003, en la Universidad de La Laguna. Es médico adjunto del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Nuestra Señora de La Candelaria. En esta institución se preparó, durante tres años, en Medicina Familiar y Comunitaria vía MIR, (Médico Interno Residente), en la Unidad Docente de Familia. En este centro ejerce en urgencias desde hace catorce años. Hace cinco que labora en Clinique Tenerife como especialista en lo que estudió en la Universidad Complutense de Madrid en el año 2012: Experto Universitario en Medicina Estética. Desempeñó tareas en el helicóptero medicalizado entre 2013 y 2015. En la actualidad trabaja en la ambulancia de soporte vital como parte de sus guardias en el centro sanitario.

 

Es un hombre joven, trabajador, esposo y padre, con una amplia experiencia, que tiene potestad para hablar de la actividad que le apasiona. Me dirigí a su consulta privada en la que me atendió resuelto a solventar todas las dudas que me surgieron a lo largo de nuestra conversación. Lo primero que quise saber es de qué se trata esta práctica tan demandada, en la actualidad, por el género femenino y masculino.

 

Doctor, ¿en qué consiste la rama a la que se dedica? “Según la Sociedad Española de Medicina Estética es una parte de esta ciencia que se encarga de la restauración, mantenimiento y promoción de la belleza y la salud. Utiliza rutinas médicas y de pequeño intervencionismo en las que se emplea anestesia tópica o local en régimen ambulatorio”.

 

¿Cómo funciona esta formación en España?En nuestro país no marcha como la del resto de especialidades. Hay varias universidades, tanto públicas como privadas, que la ofertan como título propio o de posgrado. En Canarias, hoy, no existe esta posibilidad por lo que la formación tiene que ser en la península o en Mallorca. Se necesitan como mínimo 300 créditos oficiales de formación específica para que Sanidad te autorice a desarrollar la actividad. El futuro es incierto porque no creo que llegue a adquirirse vía MIR al no estar dirigida a pacientes enfermos”.

 

“La cirugía plástica, estética y reparadora, como su nombre indica, solo la puede hacer un cirujano vía MIR”

 

¿Cómo es el panorama en la isla de Tenerife? Según el registro sanitario del Gobierno de Canarias se cuentan unos ochenta centros autorizados que la ofertan. Se les exige tener detrás un sanitario formado en este conocimiento. Hoy luchamos para que se cree una sección en el Colegio de Santa Cruz como en el resto de España”. Lo interrumpí para que me aclarara.

 

¿En qué consisten esas secciones? Hay dermatólogos, oftalmólogos, oncólogos, neurólogos… estos profesionales, dentro del organismo que nos regula, están reconocidos como tales. Hoy nosotros no existimos dentro de nuestra rama. Ahí es donde no entendemos por qué, si Sanidad nos pide un mínimo de créditos oficiales para ejercer, el órgano que nos regula no lo hace. Tenemos que estar inscritos dentro de las competencias que garantizan al que demanda este servicio que estamos formados dentro de la materia. La contradicción está entre lo que te solicita una entidad y lo que te pide la otra. No es normal”.

 

¿Están relacionadas la medicina estética y la cirugía plástica?Son complementarias pero no tienen nada que ver la una con la otra. La cirugía plástica, estética y reparadora, como su nombre indica, solo la puede hacer un cirujano vía MIR. Nosotros preparamos al paciente que se va a someter a una intervención quirúrgica o lo atendemos tras el postoperatorio. En ningún caso estamos capacitados para operar”.

 

¿Quiénes demandan más los servicios estéticos? Por cultura, y a través de la historia, ustedes siempre han tenido más tendencia a cuidarse que nosotros. Aunque en los últimos 3 años, en nuestra consulta, hemos notado que los hombres se interesan más por la estética. Antes podíamos hablar de una proporción de 90/10 y ahora podemos decir que estamos en un 70/30. Por fin los chicos entienden que la masculinidad no está reñida con querer verse bien”.

 

 

 

 

¿Qué es lo que más piden ellos?, quise saber. “Los tratamientos más demandados son los peeling, las limpiezas faciales, la toxina botulínica y algunos tratamientos láser”.

 

¿Y tienen prejuicios? “En realidad no estamos acostumbrados a cuidarnos tanto como ustedes, somos más cobardes y toleramos menos el dolor”, dijo con gracia.

 

De todos los tratamientos ¿cuál es el que más le gusta y en qué consiste? “Mi favorito es la combinación de la toxina botulínica. Con ella se consiguen resultados armónicos y naturales”.

 

¿En qué consiste?, lo interrumpí. ”En este procedimiento se realizan pequeñas infiltraciones con agujas muy finas en las zonas a tratar para mejorar el aspecto de las líneas de expresión. Las zonas más comunes son las “patas de gallo”, los frontales o el entrecejo .Con la toxina botulínica se trabajan, en el tercio superior, las arrugas por pérdida de volumen. Con el ácido hialurónico, otro buen aliado, se intervienen el tercio medio e inferior facial”.

 

¿Cuál debe ser el objetivo de los tratamientos? “La naturalidad por encima de todo. Además, los planes tienen que ser consensuados. La decisión no depende solo del paciente. Tenemos que ofrecer programas personalizados que se rigen por las características de cada individuo. Aquí entra en juego la ética. Cada uno lleva un procedimiento diferente. Cuando la gente pide los presupuestos hay que hacerle entender que estos varían en función de lo que cada uno lleva”.

 

¿Piden lo mismo ambos sexos? No, nosotros no tenemos las mismas necesidades porque no somos iguales. Envejecemos de forma distinta por factores hormonales, acumulamos la grasa de otra manera... cada uno tiene lo suyo”.

 

¿Qué otras variables obran para que los tratamientos sean más efectivos en unas personas que en otras? Sin discriminar el sexo. El tabaquismo y el alcohol influyen para que los resultados sean más o menos favorables. Hoy, hombres y mujeres, consumen estas sustancias en similar proporción. Abusar del sol y no usar factor de protección también son motivos por los que un paciente reacciona mejor o peor a los métodos”.

 

“Cuando nos vemos bien por fuera nos sentimos más confiados y nos relacionamos mejor con nuestro entorno”

 

¿La estética genera adicción? Si me preguntan: ¿Me voy a enganchar? Les explico que no se trata de eso, la carencia como tal no existe. Tu organismo no te lo pide. No lo precisas. Es simplemente una forma de buscar seguridad. Cuando nos vemos bien por fuera nos sentimos más confiados y nos relacionamos mejor con nuestro entorno. Queremos vernos igual, mantenernos así. No es dependencia”.

 

¿Es un artículo de lujo? “Realmente no. Los presupuestos se pueden adaptar a todos los bolsillos. Depende de lo que cada uno se quiere hacer. Lo que sí aconsejo es hacerlos con tiempo y paciencia y no de golpe. Milagros no hay. Un tratamiento bonito es aquel que te haces y nadie te nota. Es simple, te ven mejor y no saben por qué. La naturalidad tiene que ser la máxima”.

 

¿No recurrir a los “arreglitos” es envejecer con dignidad? Está claro que todos queremos hacernos mayores en óptimas condiciones y ya no hablo solo del exterior. Pienso que la estética es, en efecto, uno de los tantos elementos que la determinan. ¿Querer verse bien con 90 años, no es digno?”, cuestiona. “No es lo mismo llegar a viejo de pie que arrastrándose”, comenta divertido. “Este valor también depende de principios como cuidar la alimentación, hacer ejercicio, tener buenas relaciones sociales y familiares. Ese conjunto es el que la compone. No se puede frivolizar con la estética. Tiene mala fama porque la televisión y lo que se ve en las redes sociales ni es una práctica hecha de forma correcta, ni basada en la evidencia científica”, se lamentó.

 

¿Tiene algo que ver con la psicología? Todas las ciencias de la salud están ligadas a ella, porque en todas hay un trato directo con los pacientes. El papel del profesional, de la rama que sea, es importante. Escuchamos las dolencias y las necesidades. En cierta medida somos aquellos en los que la gente ve la solución a sus problemas de salud. En mi caso intento orientarlos hacia el tratamiento más adecuado porque lo que está claro es que, cuando te ves mejor, te sientes mejor. Es solo la búsqueda de un bienestar general”.

 

¿Cuál es la edad recomendada para iniciarse en los tratamientos estéticos? No existe. El abanico es bastante amplio. Todo va en función de lo que cada uno requiere. La materia puede abarcar desde la infancia en el tratamiento de cicatrices, acné… hasta la edad madura en la que las personas se hacen lo que consideran necesario para mejorar su aspecto”.

 

¿Qué consejos le da a la gente para elegir con quién hacerse los tratamientos? ¿Cuáles son las garantías que debe mirar a la hora de decidir? Primero, tienen que averiguar en el Colegio si, quien los atiende, está dado de alta en la especialidad que oferta. Precisamente por eso intentamos que se cree esa Sección Colegial en Canarias. De lo que hablábamos antes. Es importante que estemos regulados y podamos comunicar con exactitud a los pacientes cuando reclamen estos datos. Cada centro tiene el registro sanitario, que lo acredita, para poder ejercer la actividad. Nunca se fíen de las ofertas. El facultativo tiene que explicar qué tratamiento va a hacer y qué productos va a utilizar. Es importante leer y firmar siempre el consentimiento informado en el que se les explica cuál será el procedimiento que se les va a aplicar, y las posibles complicaciones o efectos secundarios. La confianza, entre el médico y el paciente, es fundamental y debe ser mutua”.

 

Por: Luz Toro

 

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