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Celulitis, qué hacer para eliminarla definitivamente

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La celulitis no entiende de tallas. Por ello, ninguna nos libramos de este antiestético problema que afecta desde las mujeres más delgadas a las más rellenitas.

 

Llega el verano, los días de playa, ropa más ligera; y puede que te esté preocupando la celulitis. Recuerda que estar en forma y llevar un tipo de vida saludable es más importante que el aspecto físico, pero si la celulitis te hace sentir incómoda con tu aspecto, la Terapia Integrativa te ofrece tratamientos naturales no invasivos con excelentes resultados.

 

La celulitis, que tiene un amplio carácter hereditario, afecta al 90% de las mujeres entre 16 y 57 años, ya que lo que más influye en su aparición son las hormonas. Los tratamientos anticonceptivos pueden ser el causante y agravante del problema. Si es posible, prueba con anticonceptivos no hormonales. Por su vinculación con las hormonas femeninas y la época fértil de la mujer es muy difícil su erradicación absoluta, aunque sí es posible hacer que su aspecto apenas sea visible.

 

Distinguimos tres tipos de celulitis: edematosa (solo se ve al pellizcar la piel), dura (se aprecia a simple vista, es lo que conocemos, comúnmente, como piel de naranja) y fibrosa o nodular (aparece la piel de naranja con nódulos grandes y se caracteriza por ser dolorosa). La dificultad a la hora de tratarla dependerá de su tipología y cantidad.

 

Es importante elegir los tratamientos adecuados para conseguir resultados efectivos.

 

No todos los masajes son iguales ni todos los tratamientos son específicos para celulitis. En Terapia Integrativa realizo siempre tratamientos personalizados y no invasivos. Según la tipología y cantidad de celulitis se llevará a cabo un plan de tratamiento integral combinando distintas técnicas y terapias naturales, como acupuntura auricular, drenaje linfático con kinesiotape, masaje anticelulítico con ventosas “cupping”, etc., con lo que se tensan los tejidos, se remodela muy bien la piel y mejora el aspecto de la zona a tratar.

 

Lo mejor es prevenirla o procurar evitarla. Y como siempre, te recomiendo hábitos de vida saludable: disminuir el consumo de sal, de café, de tabaco, de alcohol, bebidas gaseosas, azúcares, grasas procesadas, harinas refinadas, etc. Beber al menos dos litros de agua al día, evitar estar mucho tiempo sentada o de pie, caminar cuidando la postura, disminuir los anticonceptivos, no abusar de los tacones y la ropa demasiado ajustada, evitar el estreñimiento, llevar un equilibrio alimentario y evitar el estrés.

 

La natación, la elíptica, el yoga dinámico, la marcha atlética son las disciplinas más eficaces para las piernas.

 

Como ya hemos visto, la retención de líquidos, la mala circulación y la celulitis son todo uno. Para tu cuidado en casa, te recomiendo que uses cremas que contengan tónicos venosos, como el romero, ruscus, abedul, hiedra, castaño de indias.

 

Por: Yolanda López

El poder femenino de Lady Bloodfight

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El poder femenino de Lady Bloodfight

 

“Lady Bloodfight” es una película de acción dirigida por el francés Chris Nahon, conocido por otras obras como “El beso del dragón” o “El imperio de los lobos”.

 

En este caso, el director  nos traslada al mundo de Jane (Amy Johnston), una joven americana que se encuentra de viaje por Hong Kong cuando es atacada por tres matones que intentan robarle. Ella se defiende con éxito, lo que llama la atención de Shu (Muriel Hofmann), una campeona de Wudang que quiere reclutarla para formar parte de un torneo ilegal de artes marciales.

 

No es la primera vez que vemos una película de Nahon donde la acción y las artes marciales se mezclan y son el gran núcleo de la cinta; sin embargo, ésta es distinta, y para bien. Un celuloide de 96 minutos que no solo cuenta la historia principal con un marco argumental que puede gustar más o menos sino que son diferentes las tramas que desembocan en un final único y bien avenido.

 

Los escenarios son muy significativos, se aprecia que cada uno de los caminos que emprenden las dos candidatas al torneo de artes marciales, denominado kumité, son diferentes y los detalles lo plasman. Por un lado, tenemos a Jane, la apuesta americana, que se presenta en Hong Kong para poner un punto y final a la historia de su padre a través de la lucha, el templo donde vive su maestra, los entrenamientos, la naturaleza y las conversaciones que tienen entre ambas transmiten la “parte buena” del conflicto interno y externo que sufren y comparten. Por otro lado, la otra maestra, y su apuesta callejera muestran la rigidez, la perfección de la técnica, la búsqueda de la venganza, a través de un escenario cerrado como es la sala de entrenamiento y la frialdad con la que trata a su discípula.

 

Puede que por los colores de las vestimentas de ambas maestras, blanco y negro, juzguemos que en esta película hay buenos y malos, y no es así. No se trata de buenos y malos, no los hay. Se trata de personas heridas que pelean por diferentes motivos: venganza, liberación, ira, redención…

 

Visualmente hablando, las escenas de lucha son impecables, teniendo en cuenta las diferentes técnicas. Comentando “Lady Bloodfight” con el maestro canario de taekowndo Willy Oliva, opina: “el filme, entrando en detalles técnicos, posee la base de la cultura y frases míticas de toda arte marcial. Es muy recomendable para que alumnos que se inician en este mundillo entiendan que hay algo más en todo esto que puños y patadas, es decir,  toda la parte filosófica. Con respecto a las acciones de los combates quiero destacar que no soy experto en el estilo Kung-fu pero, desde mi punto de vista, durante la película en las técnicas de puños y patadas faltó un poco de mejor toma o mejor definición; esa definición parte de añadir más acciones y más espectaculares. En cuanto al combate final vemos cómo se resume el estilo de lucha de toda la película y esa sensación cuando parece que vas a perder y resurges. Pienso que para ser la gran final faltó alguna acción de más nivel técnico. En definitiva, este género suele resaltar más los valores y lo metafísico, esto es,  el lado bueno, el sacrificio, el amor y la humildad frente al odio, el juego sucio y deja un poco de lado la perfección de la técnica”.

 

La banda sonora acompaña de forma armoniosa cada escena y la ausencia de ella es fundamental. Una de las cosas que más destaco de esta ficción es su mensaje y la forma clara de exponer la trama.

 

Una historia de acción un tanto distinta que pone al frente a mujeres fuertes y capaces, uno de los detalles que más se puede ensalzar de “Lady Bloodfight” es que rompe con ese cliché  sobre la lucha oriental, una disciplina de hombres o guerreros que ha solido cerrar su puerta a las féminas.

 

 

Por: Sofía Ramos

El verano, de un placer a otro y tiro porque me toco

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El verano, de un placer a otro y tiro porque me toco

 

 

Leía el otro día en la revista Psychological Science, el artículo científico Warm Thoughts: Attachment Anxiety and Sensitivity to Temperature Cues, publicado por el profesor de la Universidad de Ohio, Mateo Vess. Este artículo en cuestión explica que la mayoría de individuos tienden a percibir erróneamente las emociones relacionadas con el deseo y la seducción en los días más calurosos del verano. Concretamente, se afirma que se suele asociar, mentalmente, el concepto de calor con una mayor predisposición a mantener relaciones sexuales, aunque no existan otro tipo de señales que así lo confirmen.

 

En realidad, este “criterio estacional” del deseo no coincide con los picos de natalidad, más bien son los meses de julio y agosto en los que hay más nacimientos.

 

De repente me di cuenta de algo, esto solo podía significar una cosa: El incremento de ventas de preservativos en verano, simplemente era proporcional al incremento de nuestras expectativas sexuales. Pero, ¿coincidirán estas expectativas con la realidad?

 

Pero si se supone que está más que demostrado ¿no?, ¿será que entonces en verano lo hacemos más, pero también nos protegemos más? O qué se yo, será que los espermatozoides derretidos los pobres no pueden ni correr por ese útero para arriba, les dará sopor… y claro, a ver quién fertiliza de esa manera.

 

Tal vez, simplemente, sea que llevamos toda la vida leyendo el típico artículo del verano donde se relacionan las altas temperaturas veraniegas con un incremento de las relaciones sexuales y así, sin más, hemos querido creerlo, porque nos motiva creerlo, porque creerlo nos predispone a intentarlo.

 

Haciendo un burdo análisis de este discernimiento que ocupaba mi cabeza, digamos, entonces, que la conclusión de la teoría popular veraniega que erróneamente hemos creído sería: Como hace más calor, voy a tener más relaciones sexuales. Que así, leída en frío, a lo mejor te das cuenta que tampoco es que esté muy elaborada, no. Pero qué más da, tú ya estás sintiendo como la luz del sol activará tu melanina y se estimulará esa glándula de tu cabeza cuyo nombre no quieres ni puedes recordar (epífisis), y se incrementará tu producción de hormonas sexuales. Casi puedes verlos, estrógenos y andrógenos por doquier, en la playa, en las terrazas, en la calle hasta altas horas de la noche, ligeros de ropa, calientes, alertas, juguetones. Diciéndose a sí mismos, ha llegado el verano y voy a ligar más. Por cierto, un apunte respecto a esta teoría: ¿Vale también para las parejas ya estables? ¿Tendrán ellas más relaciones sexuales también?

 

Mientras la ciencia busca la respuesta, yo no paro de pensar la cantidad de contradicciones que trae el verano. Porque sí, tu ropa es más ligera, dejas ver mejor tu bronceado cuerpo, la sal del mar en el pelo te favorece…, pero también es verdad que estamos pegajosas, no hemos dormido bien, nuestra cara brilla… y a más de uno le falla el desodorante.

 

Y sí, es verdad que puede que de nuevo se te haya hecho tarde para empezar esa recurrente dieta del verano, pero da igual, vas a ir a la playa y te desvestirás, e incluso te desnudarás y sentirás el sol en tu piel, y por unos instantes (justos los anteriores a que te empiece a sudar el bigotillo), esa sensación te sugerirá placer. Y de un placer a otro y tiro porque me toco.

 

Y seamos realistas, estaremos más dispuestos a tener relaciones sexuales en verano, pero, a menos que lo hagas al aire fresco o que te encierres bajo el aire acondicionado, con esta sensación térmica es casi imposible tener un cuerpo a cuerpo con alguien sin caer deshidratado después de un, relativamente, corto periodo de tiempo.

 

Es más, incluso podría añadir que, aunque la hayas criticado a más no poder, hay que ver cómo disfrutas con la canción del verano cuando estás a solas en el coche, no veas cómo te meneas.

 

Concluyendo ya mi juicio lleno de contradicciones, llego a la conclusión de que, independientemente de la estación, no hay nada más atractivo que la actitud. Y en verano, de eso no puede faltar, así que te propongo que:

  • Te hagas el favor de dejarte en paz con tu cuerpo, verás que bien te sienta.
  • Aprovecha tu tiempo libre, no hay nada más valioso para una misma, ni mejor regalo que se pueda hacer a alguien.
  • Despreocúpate de lo que no te ocupa.
  • Conoce a gente nueva, el verano te lo pondrá más fá Y si no sabes hablar su idioma usa el universal, seguro que será el inicio de una de esas anécdotas que se cuentan a lo largo de los años.
  • Tócate, empieza por desear hacerte el amor a ti misma.
  • Y ríete más, de todo y de ti también.

 

Así, tengas pareja o no la tengas, tendrás más relaciones sexuales en verano, y en todo el año. Porque no es la estación, eres tú.

 

Por: Ana Paredes – Sexóloga

Aurora Sánchez: “Tengo ganas de vivir muchas cosas”

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Aurora Sánchez: “Tengo ganas de vivir muchas cosas”

 

Aurora Sánchez González es diplomada en la Escuela Universitaria de Nuestra Señora de La Candelaria y Técnico Superior en Estética graduada en el IES Las Indias. Es una mujer polifacética que aparte de ser profesional, esposa y madre ha decidido completar su currículum académico cursando el grado de Medicina en la Universidad de La Laguna. Ha ejercido durante más de una década la profesión para la que se preparó en sus inicios, la Enfermería.

 

Auri, como la conocen sus amigos, en un día normal, va a la facultad en la mañana. En la tarde desempeña su labor en, Clinique Tenerife, una consulta de medicina estética en Santa Cruz y cuando llega la noche se transforma en mamá y compañera. Es una persona inquieta. Sus quehaceres cotidianos lo demuestran. A pesar de todo lo que tiene en su agenda me regaló un rato para contarme lo que la mueve a superarse, la opinión que tiene de lo que hace y en lo que quiere especializarse.

 

Mi primera duda fue por qué, estando ya preparada y con trabajo, vuelve a la universidad. ¿Qué la ha llevado a querer ser médico? Durante del desarrollo de mi actividad en la clínica me he dado cuenta de que quiero y puedo superarme en mis competencias. Me encanta lo que hago y quiero seguir con mi formación. Mi titulación no me permite hacer determinadas cosas y el intrusismo no está entre mis planes. Soy joven y estoy a tiempo. Así que es el momento. Si lo pospongo más, igual, se queda en un sueño”.

 

¿Y cómo accedió a la ULL? “Me presenté a la PAU, (Prueba de Acceso a la Universidad) en el 2015, como cualquier alumno de bachillerato. La nota de corte de ese año fue de 12,52 y yo conseguí un 12,88 que me permitió entrar en la primera lista de asignación de plazas. Este año empiezo en tercero con la carga académica completa. Ha sido duro pero bastante satisfactorio”.

 

¿Cuál de las ramas de esta ciencia es la que más le gusta? La que me apasiona es la Medicina Estética. En España no es una especialidad que se pueda conseguir vía MIR (Médico Interno Residente). Algunas universidades, tanto públicas como privadas, la ofertan como título de posgrado. Dado que en Canarias no existe ningún máster en la actualidad y, a menos que de aquí a que termine lo creen, tendré que desplazarme a la península”. Le pregunté por las posibilidades que ofrece internet.

 

¿Y hacerla a distancia? Sería una posibilidad. Pero, por las características de la labor, quiero asistir de manera presencial porque el contacto con los pacientes y el uso del material durante las prácticas, para mí, son fundamentales. Aún me falta para eso. Todavía tengo que acabar el grado. Si pienso en lo que me queda me da vértigo. Pero sigo adelante con mi proyecto y alcanzo mis metas poco a poco”.

“Tuve que dejar mi trabajo en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria y renunciar también a mi labor en la ambulancia medicalizada para poder empezar la carrera»

 

¿Ha tenido que sacrificar algo para cumplir su sueño? “Tuve que dejar mi trabajo en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria y renunciar también a mi labor en la ambulancia medicalizada para poder empezar la carrera. Al principio intenté compaginarlo todo pero se me hizo cuesta arriba y no tenía tiempo material. Si hubiera sido viable lo hubiera sumado a mis actividades sin ningún problema. Pero fue imposible. Tenía que elegir y la incompatibilidad entre los horarios me obligó a dejar lo que tenía seguro para sumergirme en esta aventura ».

 

Ante la ilusión con la que vive esta etapa de su vida quise saber: ¿Por qué no estudió medicina desde el principio ? « Por inseguridad. Pero ahora, que ya sé lo que quiero, no me da miedo. He adelantado terreno en cuanto a la experiencia y a la formación. También reconozco que he elegido el camino más largo pero no tengo la sensación de haber perdido el tiempo. Estaré más preparada para ejecutar la labor. Ya tengo toda la experiencia de la enfermería. Cuando me titule en medicina, llevo once años de práctica en mi mochila porque, ya he tenido contacto directo con los casos reales. Lo hago por vocación. Tengo claros mis objetivos y ya sé que me gusta. Un detalle que muchos compañeros no tienen definido cuando adquieren el título. Yo tuve esa sensación cuando terminé mi primera profesión”.

 

¿Por qué considera que la medicina estética no está institucionalizada como especialidad? “Porque no es una necesidad básica de salud. No tratamos enfermos, atendemos a gente sana. Hoy luchamos para que haya una sección colegial oficial en esta especialidad en Santa Cruz de Tenerife igual que en las demás provincias españolas. Es una garantía para que todos puedan asegurarse de que el que le atiende está acreditado para ejercer en esta rama”.

 

 

 

 

¿Cómo se organiza para que todo a su alrededor marche como debe ser? “Soy mamá, esposa, trabajadora y estudiante de medicina. La verdad, si me detengo a mirar, no es poco. Me satisface lo que hago porque es por una buena causa: mi realización personal. Tengo un hombre maravilloso a mi lado, al que le agradezco que me ayude a cumplir esta ilusión. Yo sola no sería capaz”.

 

¿Cómo es su día a día? “Lo primero que hago, cuando me levanto, es tomarme un buen café”, y apunta, “que me hacen con mucho cariño”. Sonríe y mira a Germán, su marido. ”Sin eso me cuesta activarme. Me preparo y llevo a nuestra hija al colegio. Voy a clase en la mañana hasta el mediodía y me incorporo a mi trabajo después de la una de la tarde”, continúa, “ llego a casa, estoy con mi niña y le ayudo con sus tareas. Después hago mis deberes universitarios. Mis días son muy largos, pero también bastante productivos”, dice entusiasmada Aurora.

 

¿Con la motivación se nace? Si. En mi caso particular el nervio lo llevo en el carácter. Soy curiosa e inquieta y tengo ganas de vivir muchas cosas. Hay muchos que estudian solo una carrera en la vida y les es suficiente. Sin embargo hay otros, como yo, que están en constante movimiento. Yo ya tenía mi trabajo fijo y mi seguridad. Las dos cosas garantizadas. Sin embargo, mi pasión por lo que hago, me ha hecho temeraria y me he lanzado sin miramientos a cumplir mi sueño de ser médico”.

 

¿De dónde le viene el interés por las ciencias de la salud? “No lo sé. En mi familia no hay nadie relacionado con el gremio. Soy hija de un empresario y nadie me motivó a esto. Lo descubrí sola a través de mis experiencias personales. Simplemente vi la posibilidad de hacer algo que me llamaba la atención. Me gusta tratar con el público y me involucro con él. En muchas ocasiones me crea mucha satisfacción pero siempre dentro de unos límites. Soy de carácter tranquilo pero tengo un punto revoltoso que me obliga a no quedarme quieta. No soy de estancarme”.

 

«La ética profesional nos obliga a no venderlo todo. Hay que mirar por los intereses del paciente»

 

¿Qué consejos da a los interesados antes de empezar a consumir en el mundo de la estética? Lo más importante es saber con quién te vas a tratar. Por eso es necesario que el Colegio de Medicina nos inscriba dentro de esta especialidad para que, los que quieran acceder a estos servicios, puedan averiguar qué facultativo los atiende”. Habla con la propiedad que le da estudiar y sentirse ya médico. Para ella es un hecho. “Hay que informarse y asesorarse con un entendido en el área. Hay que empezar con tratamientos básicos y conocer la piel para determinar qué es lo más adecuado. Les recomiendo que no pierdan el norte”, comenta y la interrumpo, porque la pregunta lo exige.

 

¿Porque se pierde el norte? “Porque empiezan a verse bien y cada vez quieren más. Hay que poner límites y en este punto el facultativo juega un papel importante. La ética profesional nos obliga a no venderlo todo. Hay que mirar por los intereses del paciente. Hay que dar opciones de acuerdo a cada bolsillo y a cada necesidad”.

 

¿Cuándo hay que cuidarse? “Siempre. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. No recomiendo más de lo que ya saben. No hay que exponerse al sol. Usar factor de protección cada mañana porque, aunque no vayamos a la playa, el astro rey siempre está sobre nosotros. Les aconsejo tener cuidados básicos, limpiarse la cara todas las noches y usar cremas adecuadas para cada tipo de piel. Comer bien, beber mucha agua y hacer ejercicio. No hay milagros. Solo disciplina y constancia. Para todo en la vida: querer es poder”, concluye. Y lo dice una experta en esta máxima.

 

 

Por: Luz Toro

Spas y saunas: ¿Sabes cuáles son sus beneficios?

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Spas y saunas: ¿Sabes cuáles son sus beneficios?

 

 

Entre los beneficios de los spas y las saunas encontramos virtudes tan diferentes como eliminar el estrés, suavizar la piel, eliminar toxinas, aliviar dolores musculares… pero ¿pueden ayudar a mejorar la circulación sanguínea?

 

Un baño de corrientes de agua fría o un rato en la sauna pueden ser muy beneficiosos para la salud, y por ello la sociedad ha dejado de lado la percepción de lujo que tenía sobre los spas. Entre sus beneficios encontramos virtudes tan diferentes como eliminar el estrés, suavizar la piel, eliminar toxinas, aliviar dolores musculares y/o de articulaciones… puede incluso ayudar a la quema de grasa y promover el sueño profundo.

 

Pero, centrándonos en lo que nos interesa, ¿puede ayudar a mejorar la circulación sanguínea? La sauna, por ejemplo, con sus altas temperaturas y el gran porcentaje de humedad que hay en el espacio cerrado puede ayudar a activar la circulación sanguínea y a bajar la tensión arterial. Esto sucede porque con el calor el cuerpo libera endorfinas, lo que ayuda a que el cuerpo obtenga un efecto calmante, se dilaten los vasos sanguíneos, y mejore por tanto la circulación.

La suma de la estancia dentro de la sauna no debería superar los 10-15 minutos y hay que complementarla con una ducha de agua fría.

Para hacer un adecuado uso de la sauna y que este proceso pueda beneficiar al retorno venoso, hay que tener en cuenta que la temperatura aumenta de abajo hacia arriba al contrario que la humedad de aire, que disminuye a medida que subes. Para no fatigar el sistema circulatorio se recomienda comenzar en el banco inferior, subir al del medio a los 2-3 minutos y a los cinco minutos más colocarse en el superior. La suma de la estancia dentro de la sauna no debería superar los 10-15 minutos y hay que complementarla con una ducha de agua fría.

 

Este cambio de temperatura que se crea en el cuerpo por el calor de la sauna y el frío de la ducha ayuda a mejorar el retorno venoso, efecto que también se puede conseguir con corrientes alternas de agua caliente y fría.

 

Hay centros que han implantado la nueva técnica criosauna, se trata de una “cámara frigorífica” que expone nuestro cuerpo durante periodos de entre 1 y 3 minutos a temperaturas de entre -110 y -196 grados. Al recuperar la temperatura corporal de 37 grados se produce una vasodilatación que repercute al oxígeno en sangre y aminoácidos.

 

 

 

Fuente: Quehaydenuevo.com