Deporte, mujeres y salud

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Deporte, mujeres y salud

Las mujeres pasamos a lo largo de nuestras vidas por diferentes etapas, en las cuales, debemos ser conscientes de la importancia que tiene una correcta práctica físico-deportiva y como esta afecta a cada una de esas etapas, rompiendo en muchos casos falsos mitos y creencias que, todavía hoy, nos siguen limitando a mantener un estilo de vida activo.

 MENSTRUACIÓN Y DEPORTE

Una mujer con buen estado de salud puede practicar deporte en cualquier día del ciclo, aunque algunas prefieren no entrenar cuando tienen síntomas como el dolor de la regla (dismenorrea). Por el contrario, en ciertas mujeres este dolor menstrual mejora con la práctica de ejercicio físico. Las hormonas influyen en tu resistencia y rendimiento. Si entiendes su lenguaje, en lugar de enemigas serán tus aliadas:

Saca partido al estrógeno. Se podría definir como la hormona aliada del ejercicio y está en todo lo alto justo antes de la ovulación. Es una hormona esteroidea (similar a la testosterona en el hombre), que proporciona una mayor capacidad a la hora de entrenar y mejora la asimilación de las cargas.

El estrógeno tiene muchas funciones beneficiosas: favorece la absorción de calcio en el hueso, mejora la sensibilidad a la insulina y afecta al comportamiento emocional de la mujer, produciendo en la mayoría de los casos una sensación positiva y de mayor energía.

Despista a la progesterona. Esta hormona, es segregada por los ovarios después de la ovulación y hasta la aparición de la siguiente regla. Es la responsable de la retención de líquidos y otras molestias características del Síndrome Premenstrual (SPM). Hay estudios que apuntan a que la práctica de ejercicio puede aliviar estos síntomas en algunas mujeres. Las actividades más adecuadas son ejercicios suaves como la natación, caminar, yoga..

ATENCIÓN. El estrés es el principal enemigo de un ciclo regular (dispara el cortisol, lo que a su vez afecta a la producción de progesterona), así que cualquier iniciativa que lo reduzca (meditación, masajes, yoga) tiene efectos positivos. Asimismo, una dosis adecuada de fibra en la dieta (cereales como la avena, lentejas y otras legumbres, frutas y vegetales) regula el nivel hormonal y reduce síntomas como el dolor y la hinchazón, y ayuda a eliminar los niveles de las hormonas del organismo una vez estas han sido utilizadas

EMBARAZO Y POST PARTO

El embarazo es un período de riesgo crítico para la inactividad y la obesidad, con todos los riesgos que supone ello para la salud.

En los últimos años, la comunidad científica ha asumido que el ejercicio de intensidad moderada durante el embarazo no solo no es perjudicial para la embarazada, sino que es beneficioso tanto para la madre como para el feto. Eso sí, no debe haber una prescripción generalizada de ejercicio para todas las mujeres embarazadas; debe ser específico para cada mujer, tener en cuenta sus preferencias de ejercicio y también si es nueva para el ejercicio, experimentada, o una atleta de competición. Pese a lo que comúnmente se piensa, las últimas publicaciones enfatizan que, aunque la mujer no haya sido previamente activa, el embarazo es el momento ideal para adoptar modificaciones (ACOG, 2015; Schmidt et al. 2016).

Durante el embarazo, la fuerza y la resistencia muscular del suelo pélvico son significativamente menores en comparación con mujeres no gestantes, por lo que se hace necesario poner en práctica ejercicios que fortalezcan los músculos del suelo pélvico antes, durante y después del embarazo para la prevención y tratamiento de la incontinencia urinaria.

La actividad física de intensidad moderada durante la lactancia no afecta a la cantidad o composición de la leche ni al crecimiento del lactante.

MENOPAUSIA

La práctica de ejercicio contribuye a minimizar los efectos físiológicos y psicológicos que produce la pérdida del ciclo menstrual. Algunos de los beneficios específicos del ejercicio físico en con la entrada de la menopausia son: mayor control de la incontinencia urinaria, previene operaciones (prolapsos, mayas abdominales hernias inguinales), previene la aparición de la osteoporosis, disminuye la depresión debido a la generación de endorfinas, que contrarresta el efecto negativo de la pérdida de estrógeno, favorece la autoestima, tonifica y ayuda al control del peso, disminuye los efectos en el sistema endocrino, ayuda a disminuir los síntomas de sofocos y ayuda a mantener en línea el sistema cardiovascular, afectado en esta etapa por la pérdida de estrógenos.

 

 

 

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