María del Carmen Rivero: “El HPV se ha cobrado muchas vidas”

 

 

María del Carmen Rivero Alcover, ginecóloga egresada de la Universidad de La Laguna, es una mujer de hoy. Adelantada a su tiempo fue mamá muy joven cuando aún estudiaba la carrera de medicina, sobre la cual destacó: “Viví en una época en la que esta especialización era de mayoría masculina. Éramos muy pocas mujeres. Me alegro de que hayamos avanzado y que ya, del sexo femenino, seamos más en todas las ramas. Menos mal que hemos evolucionado, pues no todas buscábamos una formación intelectual superior como una manera de ganarnos la vida. Hoy, la mujer es más activa, se prepara mejor y le mete la mano a todo”, apuntó.

 

Por su vivencia personal defiende que “cuando quieres, tienes tiempo”. Con una práctica reconocida regaló unos consejos muy importantes, a los lectores de masmujeronline, sobre asuntos de interés general. A lo largo de su trayectoria ha visto mucho. “La experiencia es siempre la mejor maestra”, dijo.

 

Maricarmen, como la conocen sus amigos, nació en Santa Cruz de la Palma y emigró a Venezuela con sus padres con apenas dos años. Estuvo en ese país por el que siente un amor especial y del que trae preciosos recuerdos hasta que retornó a Canarias cuando cumplió quince. “Fue gracioso”, comentó, “no supe más de mis amigos de la infancia hasta que en un congreso descubrí Facebook. He recuperado muchos contactos. Gracias a internet he reanudado relaciones con personas a las que nunca pensé que volvería a ver”.

 

La doctora Rivero es una mujer extrovertida, que demuestra una gran pasión por lo que hace, y cuenta por qué eligió esta profesión. “Siempre me ha gustado la medicina. Lo tuve claro desde que tengo uso de razón. Al principio quería ser pediatra, porque me encantan los niños, pero el panorama cuando los veía muy enfermos era cruel, superior a mí, me dolía…La otra posibilidad era el trato con las que iban a tenerlos”.

 

¿Cómo se enfrentó a su progreso académico con un bebé? “Tuve bastante ayuda de las abuelas. Tengo que agradecerles eso. Fui afortunada porque pude seguir estudiando. El MIR (Médico Interno Residente), que es una oposición en la que se ofertan, por poner un ejemplo, 3000 plazas para 25 000 aspirantes, era imposible. Entonces, hice la residencia en el Hospital Universitario de Canarias como asistente voluntario, que en aquella época daba esa posibilidad. Tenía un hijo e irme fuera era inviable. Adquirí mi título por este camino. Estuve tutelada por el jefe de servicio que en aquel entonces era el doctor Javier Parache Hernández. Terminé mi especialidad en 1983 con un niño .Y nueve años más tarde llegó su hermano. Qué gracia tenía que con solo treinta cumplidos me llamaran añosa”.

 

¿Por quién optan las pacientes para ser atendidas? “Nos elegimos entre nosotras, aunque hay quienes prefieren visitar al médico varón. Las que escogemos mujeres es porque nos sentimos más identificadas. Nos entendemos mejor porque tenemos la misma naturaleza. En mi caso particular, sé de qué me hablan cuando me describen un cólico, una molestia de un embarazo, una sensación…”. También reconoce con desgana que “a estas alturas hay señoras cuyos maridos prefieren que las atienda una doctora. Pero ese es otro tema”, expresó.

 

Entramos en materia y la doctora Rivero resolvió todas las dudas. ¿A qué edad recomienda que las niñas visiten por primera vez al ginecólogo? “Cuando llega la regla (menarquía), va en función de los trastornos o desajustes que se puedan presentar. Pero, si no es por estos motivos, lo recomendable es cuando se inician en las relaciones íntimas. Tiempo atrás era a los dieciocho o veinte años. La media hoy está en los catorce e incluso los doce, que es cuando empiezan a estar sexualmente activas”.

 

 

“La única posibilidad de que una enfermedad se supere con éxito es descubrirla a tiempo”

 

 

¿Cuáles son los peligros de un comienzo precoz? “Los embarazos o las enfermedades. Una gestación, en una menor, es de riesgo porque no está madura ni física ni sicológicamente para asumir esa responsabilidad. Entre las alteraciones que aparecen en la pubertad por transmisión sexual (ETS), las más comunes son el HPV (Virus del Papiloma Humano), la gonorrea, las clamidias… y hago hincapié en la reaparición de la sífilis, que había disminuido de manera significativa”.

 

¿Cuál es la enfermedad más frecuente que se encuentra en las consultas? “El cáncer de mama, cuello de útero, el de endometrio y de ovarios. La OMS (Organización Mundial de La Salud) recomienda las mamografías a partir de los cuarenta años si no hay antecedentes, controles anuales y protección en relaciones esporádicas. La autoexploración es la única forma de descubrir anomalías. Hay miedo al diagnóstico. La única posibilidad de que una enfermedad se supere con éxito es descubrirla a tiempo. Mi trabajo es identificarlas. Cuando son mi competencia las trato y si no, las derivo a los respectivos expertos”.

 

¿Qué hay del Virus del Papiloma Humano? ”Este tipo de enfermedad es conocida por los especialistas como HPV. Se llama así porque algunos tipos pueden causar verrugas o papilomas, que son tumores benignos, mientras que otros pueden llegar a ocasionar cáncer genital, de cérvix, vulva y vagina en mujeres y de ano y pene en los hombres. También ha aparecido cáncer de garganta. Este último, provocado por las relaciones orogenitales durante los juegos preliminares al coito. Por eso, el preservativo no es ninguna garantía de protección contra él. Si las medidas preventivas, como la vacunación, se hubieran descubierto antes no se habrían perdido tantas vidas”.

 

¿Cuáles son los síntomas? “Es asintomático. Cuando se infectan del virus, la reacción depende de la inmunidad de cada persona. Si es alta, el organismo lo erradica y ni se enteran, pero si es baja, entonces surgen los problemas. Nos damos cuenta porque hay infecciones de repetición y otros gérmenes, como la cándida y otras bacterias, que se asocian. Pueden aparecer lesiones en la vulva. La citología suele detectarlas. Por eso es importante realizarla con periodicidad”.

 

¿Cómo se previene? Es difícil, porque de momento lo único que tenemos es el preservativo y no es del todo eficaz. La vacuna es el método más efectivo. Puede aplicarse a ambos sexos. Si tenemos a la población femenina inmunizada, se disminuye el contagio”.

 

¿Cuándo recomienda ponerla? “Antes de que las niñas se inicien en las relaciones, porque es la única garantía de que no se han infectado. Lo que no significa que no deban vacunarse todas las que están sexualmente activas”.

 

¿Y las reacciones? “No están comprobadas. La que se inyectaba antes era contra cuatro tipos de HPV. Ahora tenemos una contra nueve virus mutantes y seguimos avanzando. Es importante inocular porque está comprobado que esta enfermedad es la que deriva en el cáncer de cuello de útero”.

 

¿Y sobre este mal? “Es el segundo más frecuente en mujeres entre los quince y los cuarenta y cinco años, después del de mama. El HPV es el responsable de este tipo de contagio que se relaciona con el 90 % de los de cánceres de ano, y con el 40 % de los de vulva y pene. Este virus existe en unas ochenta modalidades que se transmiten por vía genital sin necesidad de coito. La precocidad en el inicio de las relaciones y la promiscuidad son factores que aumentan el riesgo de padecerlo. Las únicas medidas conocidas para prevenirlo son la vacunación y las revisiones ginecológicas”.

 

Y en este punto, ¿qué hay del sida?Este no es solo de transmisión sexual. Se transfiere a través de la sangre, el semen y las mucosas. Por fortuna ya está bastante controlado porque tiene sus tratamientos retrovirales que lo atacan una vez infectado, pero no hay vacuna. El HPV tiene vacuna pero no tiene tratamiento para remitir el virus y se traspasa por el contacto con la piel”.

 

 

¿Qué información tienen los menores hoy? “Mucha más que antes, aunque todavía existen tabúes. Se les educa tanto en casa como en el colegio. Otra cosa es que lo pongan en práctica. Muchas madres ya acompañan a sus hijas a la consulta del especialista y son conscientes de que mantienen relaciones. Donde el nivel familiar y cultural es bueno normalmente no suele haber problemas. Hoy, si sospechan de un embarazo, pueden acudir a la píldora del día después o usar sus métodos anticonceptivos. Son mujeres con más cabeza. La base familiar es importante. Las de menor nivel cultural y económico o procedentes de hogares desestructurados son las que más dificultades tienen porque buscan evadirse. Aunque fallos tenemos todas. Solteras y casadas”.

 

¿Cuál es la diferencia entre sexología, obstetricia o tocología y ginecología? “La sexología está enmarcada dentro de la medicina y la sicología. Los que la trabajan son los segundos y consiste en la observación de la conducta íntima y sus patologías. La obstetricia o tocología hace referencia al seguimiento de la gestación y la ginecología al del aparato reproductor femenino”.

 

Respecto a la maternidad en las adultas, ¿cuál es su opinión? “La mejor edad para quedarse preñada es entre los treinta y los cuarenta años. Antes de los veinte es una locura, pero se dan muchos casos en adolescentes”.

 

¿Cuál es el cambio fisiológico en las mujeres en la edad madura? “La gestación después de los cuarenta es de riesgo porque nuestro organismo está envejecido y soporta peor la situación. Se pueden dar con más frecuencia enfermedades asociadas como la hipertensión o la diabetes. A nivel físico se envejecen los folículos y hay más riesgo de que el niño nazca con Síndrome de Down. Nosotras nacemos con un número determinado de ovocitos que corresponden a la carga genética que hay en los ovarios para toda la vida. La utilizamos cada mes, y se agota a lo largo de nuestra existencia. A unas antes y a otras después. Con treinta se alcanza la madurez óptima. Con cuarenta se hace tarde y las hay con cincuenta que pueden ser fértiles, pero no es lo común. Los hábitos y la alimentación también influyen. Las parejas le dan prioridad a otras cosas y la de quedarse embarazados, hoy en día, no es una de ellas”.

 

¿Puede hablar de su recorrido profesional? “Empecé a trabajar en el hospital como profesora en la Facultad de Medicina de la ULL hasta 1987. Laboré a la vez en una consulta privada y en el Servicio Canario de Salud en el que estuve catorce años. Dirigí, MAE (Mujer Atención Especializada), una consulta en la que éramos un grupo de nutricionistas, ginecólogas, esteticistas y sicólogas, poco más de un quinquenio. Me desempeñé en el centro de planificación del Ayuntamiento de Tacoronte durante seis años. Cuando concluí estos ciclos entendí que no todo es trabajar. También es bueno vivir. Me lo he tomado con más calma, pero continúo en activo. Ejerzo en el ámbito privado de la sanidad en las Clínicas VHITAS Santa Cruz y en la de la obra hospitalaria San Juan de Dios en la que llevo el servicio con otra compañera desde hace un lustro. Para completar mi currículum cumplí diecisiete años de trayectoria en la Clínica Tara en la que continúo con el desarrollo de mi profesión y además con la práctica de la ginecoestética, un tratamiento de rejuvenecimiento   vaginal y suelo pélvico”.

 

 

“Estamos preparando unas jornadas, que se celebrarán en noviembre, dirigidas a las matronas, médicos de familia, y ginecólogos sobre la contracepción y los nuevos avances científicos”

 

 

¿Qué proyectos tiene? “Continuar con el desarrollo de mi función y con el compromiso que he adquirido de colaborar con la Sociedad Canaria de Contracepción. Estamos preparando unas jornadas, que se celebrarán en noviembre, dirigidas a las matronas, médicos de familia, y ginecólogos sobre la contracepción y los nuevos avances científicos. Se tratarán temas relacionados con la mujer, embarazos de adolescentes, el HPV, etc. La idea es exponer todo sobre los últimos estudios y lo que se puede hacer para resolver los problemas”.

 

¿Qué es lo que más le agrada de su trabajo? “Que me involucra con la gente. Adoro a mis pacientes, las aconsejo e intento ayudarlas en todo lo que puedo. Me siento recompensada cuando me dicen gracias. Es importante saber que se sienten bien y que confían en mí. Cuando cambio de consulta y me siguen me produce mucha satisfacción”.

 

De espíritu inquieto y llena de actividades, porque también disfruta del baile, la lectura y el deporte, cuenta que además le gusta el periodismo. “Es una asignatura pendiente y lo quiero estudiar cuando me jubile y tenga más tiempo. Me interesa la radio. Trabajé en una emisora durante tres años en la que exponía sobre medicina, noticias… El espacio se llamaba ‘Mujeres’. Esta experiencia me dio la oportunidad de conocer a chicas que tenían profesiones poco habituales: taxistas, pilotos, coach… Rosa Vidal era la productora y directora de este proyecto y se le ocurrió hacer un nuevo programa nocturno titulado ‘Siempre nos quedará París’. Esta idea lleva seis temporadas en antena y se emite a nivel mundial en directo. Hay un equipo que, tres días a la semana, trata sobre diferentes temas. Todo está relacionado con el amor, las relaciones de pareja, la confianza… Aún formo parte de este grupo. En mi sección hablo sobre sexualidad, pero no enfocada a la parte científica, sino a los sentimientos, al afecto y a las emociones”.

 

¿Y qué hay sobre usted? “Me encanta estar rodeada de los míos, de mi marido y de mis hijos. Tengo un nieto que, por razones obvias, asistí al nacer con el que tengo una conexión especial. No soy un alma solitaria. Los fines de semana son para mi familia. Me encanta viajar. Mantengo el contacto con mis compañeros de facultad. Nos reunimos para comer, hacer senderismo… Ellos también son mi gente”, concluyó la doctora Rivero.

 

Por: Luz Toro

Fotografía: Enrique Guillermo

Maquillaje: Cari Ávila

 

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