Marina Amador: “Un poquito más otro poquito hacen un muchito”

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Marina Amador: “Un poquito más otro poquito hacen un muchito”

 

Marina Amador Pérez es socia propietaria, desde hace 42 años, del Centro Infantil Heidi, el primero de carácter privado en Santa Cruz de Tenerife, que se dedica a la educación para niños de entre 0 y 3 años. También es presidenta de Acinte (Asociación de Centros Infantiles de Tenerife), una entidad sin ánimo de lucro, desde hace 25 años.

 

El objetivo de esta organización, compuesta por veintiséis centros asociados en la provincia tinerfeña, uno de ellos en La Palma y el resto en Tenerife, es aglutinar las actividades de manera que se pueda beneficiar el conjunto, respecto al ahorro económico que genera en los asociados la consecución de material, cursos de capacitación e incluso la propia formación de los niños. “Estos aspectos presupuestados en grupo abaratan los costos, se pueden negociar mejores condiciones para los centros adscritos, en general”, comentó la directora.

¿Qué otras actividades desarrollan, para los niños, aparte de la formativa dentro de los centros? “Solemos programar obras de teatro, musicales, llevarlos al cine, a visitar museos. Casi todas estas prácticas se hacen a partir de los 3 años, pero nosotros los adelantamos. Estas actividades se deben iniciar pronto porque es cuando a los niños se les están despertando las curiosidades y el interés por las cosas, han aprendido a caminar, y son un poco más autónomos”.

¿Qué practican con los niños en el Centro? “Tenemos música, que enseñamos con un sistema especial para bebés, Inglés, expresión corporal, yoga, teatro y trabajo con marionetas. Estas actividades también las realizan otros centros asociados a Acinte. Practicamos con ellos psicomotricidad, movimiento, danza. Es un trabajo continuado que se inician desde que son bebés de alrededor de 7 meses hasta que se van al colegio con 3 años”.

¿Influye esta formación temprana cuando llegan al colegio? “Por supuesto. Van con todas estas tareas adelantadas y con un montón de conocimiento. Ya saben comportarse en clase, trabajan, juegan e interactúan con sus compañeros sin ninguna dificultad. En nuestro sistema, en la mañana, cambiamos de práctica tres veces. Luego en los colegios no se aplica porque la jornada se resume en mesa, patio y mesa. Es otro sistema. Con nosotros trabajan desahogados, manipulan pinturas…”.

¿Cuál es la diferencia entre un centro infantil y un colegio? “Nosotros trabajamos con 15 niños por aula, en los cursos inferiores a primaria lo hacen con 30 menores en una clase. Por esos los costos son los que son y el resultado también es el que es. Lo ideal sería que los chiquillos pudieran llegar con estos adelantos y herramientas a su inicio escolar, pero no todo el mundo se lo puede permitir. Es comprensible”.

¿Qué otras iniciativas tienen? “Hace ocho años surgió la idea de hacer Los Juegos de Invierno. Un evento benéfico con el que pretendemos contribuir a la investigación y al mantenimiento de las instalaciones de las asociaciones que requieran de asistencias económicas, ya que nos hemos enterado de que a muchas les han retirado las ayudas”.

¿Quién ha sido la elegida para esta octava edición? “La Asociación de niños autistas, Apanate, es la que hemos elegido este año para la donación. Nuestro objetivo es ayudar a los niños. No tenemos ninguna relación con las ONG con las que contribuimos. Lo decidimos de forma aleatoria porque queremos aportar nuestro granito de arena. Con tal de ayudar a alguien nos da lo mismo a quien sea”.

¿En qué consisten los juegos? “Dividimos el pabellón Kiko Cabrera, que nos presta el Ayuntamiento de Santa Cruz, en trece calles que corresponden al número de centros que van al evento. Una para cada uno y del que a su vez participan 14 niños. Este año lo hemos adaptado a los deportes de invierno. Los juegos propuestos, compuestos por relevos, son una carrera de renos, una bola de nieve gigante que van rodando, arrastre de trineos, un correpasillos y una bicicleta”.

¿Por qué solo trece centros? “De momento en el área de Santa Cruz somos ese número. Sin embargo, el evento ha crecido y se ha tenido que desdoblar, para celebrarse en la zona sur. Adeje fue el anfitrión a principios de este diciembre del acto. La jornada de Santa Cruz tendrá lugar este próximo 19. Estamos, además, pendientes de hacerlos en la zona norte porque hay centros a los que les gustaría participar. Lo dividimos por zonas para facilitar la movilización y demás incomodidades que puede provocar el desplazamiento con los niños. Si seguimos creciendo tememos no tener un espacio adaptado para realizarlos. Antes íbamos al Parque de La Libertad, pero ya…”.

¿Cuál es la recaudación de este acto solidario? “Recogemos aproximadamente 1000 euros. Intentamos buscar patrocinios. Hay empresas que colaboran con algo para los niños. Todo se agradece. La iniciativa surge porque participábamos en cosas para otros y decidimos que el esfuerzo lo haríamos con una idea propia”.

¿Qué piden a nivel burocrático para realizar un evento de este tipo? “Son muchos los requerimientos. Piden seguros de responsabilidad civil y un sinfín de papeleo. Gracias a la ilusión que ponemos siempre en lo que hacemos, porque si no sería imposible materializarlo. Deberían facilitar las cosas”.

¿Puede asistir todo el mundo? “Por supuesto. También existe una fila 0 en la que se puede hacer el donativo a través de info@correo.acinte.org. Mientras más ahorremos, más podremos dar a la ONG. Un poquito más otro poquito hacen un muchito”, concluye Marina Amador.

Por: Luz Toro

 

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